Amable
clave para el camino de un buen vivir.
Siento desde siempre mucha curiosidad por los hábitos que se han creado, generación tras generación, en la forma de vivir del humano, a través de los diversos territorios y sus tradiciones, filosofías, culturas, creencias, economías, etc.
Parece que estas diversas formas de organizarse, de pertenecer a algo común, esa pertenencia, ha sido una gran necesidad del humano a lo largo de la historia que conocemos, hasta ahora. Nada mas nacer, ya perteneces a varios grupos que forman parte de la vida cotidiana de las sociedades que son parte de la humanidad.
A la vez, eres creación de la Tierra y del Cosmos, sin tener que elegir entre una de las dos cosas. Eres Universo en la Tierra, encarnado con el latido de tu corazón. Ese latido es una señal universal que llevas desde tu llegada, y hasta el final de tu viaje.
Ese latido universal te recuerda de manera continuada lo que eres de origen. El río de la vida que fluye, a través de tu corazón, en esta maravillosa aventura de compartir tu autenticidad por la Tierra. Y ese río de la vida tiene una eterna tendencia a regenerar todo aquello que la humanidad se empeña en separar o desarmonizar.
Vivimos en una diversidad tremenda, la de una humanidad actual, en la que la gran mayoría sigue soñando con vivir en paz en la Tierra, aunque sigue costando manifestar esa unidad en paz desde la diversidad.
En la misma humanidad que contiene esa diversidad, e incluso las diferencias que nos separan de la paz, se da la gran paradoja de las experiencias comunes horizontales, en unos y en otros, que se manifiestan, que encuentras vayas donde vayas de este precioso planeta.
Por ejemplo, algo común: un natural anhelo de sentirse amado y corresponder a ese amor, junto al natural impulso de explorar el misterio de lo infinito y lo eterno, en la experiencia del amor. Un amor horizontal junto a un amor vertical.
Por cierto: ¿eres alguien amable? Seguramente responderás que si. Aunque imagina que amable sea la capacidad de tu corazón de estar abierto para sentirse amado, recibir amor. Un corazón que pueda ser amado, ser amable.
Para tomar consciencia de esa amabilidad, 3 aspectos a tener en cuenta. Uno: parece estar muy relacionada con la forma en la que te tratas, te sientes y te percibes, en tu silencio interior. Dos: esa forma tiene consecuencias visibles en la relación con otros. Tres: esa amabilidad está siempre en transformación, como el Universo, en evolución continua.
Recuerdo ahora la frase: ama a tu prójimo como a ti mismo. Aunque claro, así como seas de amable contigo, será tu amor por el prójimo. O dicho de otra manera, así como cultivas el amor con tus acciones, tus palabras, el pensar y el sentir, amas al prójimo. Solo es posible dar lo que está disponible en ti.
Por ejemplo, si el origen del que procedes, está relacionado con alguna forma de maltrato o inconsciencia, te podrías ver llevando a cabo algún tipo de guerra o conflicto, y aunque te suene fuerte, algún infierno en la Tierra. Además sin darte ni cuenta, te verás en experiencias que faciliten revivirlo. Por eso el amor horizontal y comunitario que sucede sintiendo la relación con todo lo que habita en este hermoso paraíso, es un gran aliado para restaurar la amabilidad.
Es curiosa esa resistencia de la personalidad a vivir mejor, a vivir una buena vida, a vivir bien. Suele darse a lo largo de la vida, cada persona con sus formas. Y el asombro como si fuera algo extraño, que no te toca, cuando te sucede alguna experiencia, que te parece el cielo en la tierra. Incluso sientes una cierta incomodidad, que te lleva a tomarlo como inconveniente, como para quedarte fuera del cielo que tu corazón lleva tiempo anhelando.
Lo he visto, vivido en mi el primero, a la vez lo he ido viendo y lo veo en muchos lugares, diferentes personas del mundo y aún más en estos momentos, en muchas personas que acompaño. Recuerda que el infierno es lo que te enfría el corazón, te vacía, te congela, te robotiza como algo artificial.
El cielo te hace sentir caliente, entusiasmado con tu corazón bombeando como un sol que irradia, llevando la delicia del amor por la vida, allí donde te plante el flow. Recuerda recibir, porque quien aprende a recibir, también aprende a manifestar. La vida es un regalo se amable contigo.
Y te dejo otra pregunta: ¿te sientes amado por la Vida, por la Tierra y el Universo?.
Abrirse a tomar consciencia de recibir el amor vertical y único, cuando te sientes como puente entre Cielo y Tierra.


Es maravilloso leerte y reconozco que no siempre soy amable, aunque tengo que decir que poco a poco me voy dando cuenta de esos microsegundos para poder cambiarlos y que el amor esté presente en todo momento. Gracias Joan❤️🙏✨